CABA, 13 de marzo de 2018

Se realizó en el Establecimiento La Alegría y fue dictada por Gustavo Fuentes. Concurrieron asistentes de diversos puntos de la región, siendo una jornada más que positiva para anexar conocimientos de una labor en la que la mano de obra es fundamental e irremplazable. 

 

En el interior las ganas de mejorar y capacitarse están a la orden del día. Siendo un caso muy similar al ocurrido en Mendoza, la Clínica sobre herrado equino “organizada por la Unión de Trabajadores del Turf Afines reunió a un grupo de interesados en la localidad cordobesa de San Pedro.

Un buen número escuchó con mucha atención la charla de Gustavo Fuentes, un conocedor de la materia y cuyo vínculo con la hípica es por herencia y constancia.  Para ser testigos de una enriquecedora experiencia y aprovechando esta oportunidad que no se da todos los días llegaron asistentes desde Villa Dolores, Sauce Arriba, Merlo, San Francisco del Monte y Rodeo Chico, entre otros lugares.

Por otra parte esta camada contaba con una variedad de profesiones como veterinarios, entrenadores de carreras, jockeys, galopadores, peones rurales como también aficionados al mundo de los equinos.

“De esta zona han salido caballos que han triunfado en Buenos Aires y la pasión por el mundo del turf está intacta. Estamos lejos de las grandes ciudades y que la UTTA haya llegado  al interior del interior para nosotros es algo muy valioso”, contó Diego Dal Molin, un reconocido veterinario de la zona que se convirtió en un verdadero anfitrión al abrir las tranqueras de su campo para desarrollar esta jornada.

Un dato de color ocurrió en este evento, para la exposición práctica se utilizó a Yeye, un caballo mestizo de 14 años de edad que tiene una historia particular ya que participó del festejo del Bicentenario al unir Buenos Aires con Villa Dolores (Córdoba), algo que le demandó cerca de 30 días como también supo llegar a la tradicional peregrinación de Luján.

La clínica comenzó temprano. Hubo un interesante intercambio de experiencias y hasta los oyentes se animaron a herrar al veterano y dócil zaino. Luego se dio por terminada la jornada con un asado como almuerzo y la siempre camaradería en este lugar ubicado tras las sierras cordobesas, de esos sitios tan encantadores que tiene nuestro país.